El pastor concluye la prédica sobre Efesios 6, explicando que la fe apaga los dardos incendiados de Satanás recordando las bendiciones pasadas de Dios para combatir el temor, la desconfianza y la blasfemia.
Satanás lanza flechas de miedo y desconfianza como a Job, pero cuando recurre a ellas pierde la batalla. El pastor insta a no temer citando Isaías 41, donde Dios fortalece y sostiene con mano victoriosa. En Salmo 56, David confía en Dios en el día del temor.
La blasfemia surge de pensamientos groseros contra Dios, como en Job o el rey de Samaria, que atribuyó crisis a Dios. El pastor advierte no albergue ideas equivocadas, solo aceptar la Palabra de Dios, pues Satanás siembra duda.
Job rechazó el consejo necio de su esposa y aceptó solo lo bueno de Dios. Ante lo inexplicable, confiar en Dios que tiene planes de bien. La fe tiene buena memoria: recordar bendiciones pasadas evita quejas contra Dios.
En aflicción, reprender a Satanás recordando misericordias renovadas cada mañana, como en Lamentaciones, manteniendo esperanza en Dios.