Se detectaron manchas de petróleo de casi 8 kilómetros en el Estrecho de Hormuz por ataques estadounidenses e israelíes a infraestructuras iraníes, captadas por satélite Copernicus.
Las franjas oscuras y remolinos de hidrocarburos amenazan ecosistemas, pesca y zonas sensibles, con crudo desplazándose por corrientes; un buque iraní Shahid Bajeri sufrió fuga tras ataque el 28 de febrero.
Nina Anuel de Greenpeace Alemania alertó sobre graves consecuencias para el planeta.