El colegio Bispo Caizal en Córdoba implementó dos accesos separados con mochilas o bolsas transparentes para revisar visualmente los útiles de los alumnos ante amenazas previas, lo que genera tranquilidad entre padres y maestros pese a la incomodidad y la necesidad de improvisar soluciones rápidas como fundas de ropa o bolsas de tela.
Padres expresan temor por bromas y cadenas de WhatsApp que crean psicosis, pero insisten en hablar con los hijos sobre la realidad; algunos optan por bolsas de compras o llevan útiles a mano para agilizar el control sin revisiones invasivas.
La medida se extiende a la secundaria Alfred Nobel en Mar del Plata, donde también clausuraron un baño por amenazas; una madre relata el miedo de su hijo de 14 años, deserción escolar, cadenas entre colegios y falta de recuperación de clases, con padres acompañando a los chicos y dejando celulares en gacetas.
Cuatro adolescentes están imputados por intimidación pública en Mar del Plata, mientras las escuelas toman precauciones como bolsas transparentes, pero persiste la preocupación por un efecto dominó nacional que genera ausentismo y psicosis colectiva.