Un cliente enfurecido destruyó un negocio de equipos de refrigeración tras recibir un motor quemado con potencia insuficiente. Intentó llevarse un martillo percutor como compensación y dañó la cama de pruebas.
El motor fue comprado por un instalador que desapareció, dejando al hombre sin solución. Dueño difundió video en redes para identificar al agresor y formalizar denuncia.
El aparato pertenecía al instalador, no directamente al cliente, pero la bronca escaló a destrozos en segundos.