El panel de Intrusos discute intensamente la entrevista de Víctor Biasotto donde reveló que su corazón está abierto para reconciliarse con su hija Ana del Boca, pero la última vez que la abrazó fue a los nueve años por decisión de la madre Andrea del Boca. Biasotto infamó públicamente durante 20 años y acusa al programa de operar en su contra desde 2004 con la fuerza mediática de Andrea.
Los conductores invitan formalmente a Biasotto a defenderse con papeles y pericias sobre los recuerdos implantados en Ana, según un perito de parte, y responden que creen en Andrea, inocentada judicialmente, mientras Biasotto está sobreseído pero sin mostrar expedientes. Cuestionan su pasividad durante años sin perimetral y su frase de que "tendría que haber tenido un hijo con Granata", negando implícitamente a Ana.
El debate toca el tinte político: Andrea ligada al kirchnerismo y Cristina Kirchner, Biasotto antiperonista, y piden convivir pese a diferencias ideológicas como Luis Brandoni con adversarios. Insisten en escuchar a Ana, quien con 25 años mantiene su relato de abuso sin variar, revictimizada por declaraciones del padre.
Critican contradicciones de Biasotto, quien dice querer revincularse pero desmiente a su hija llamándola mentirosa influida por la madre, y lo invitan a responder preguntas sin condiciones para limpiar su nombre, rechazando acusaciones de operación mediática.
Declaran posturas personales: creen en Ana por detalles vividos en primera persona, dudan de peritos pagados y piden a Andrea responder, cerrando con llamado a respetar opiniones disidentes en democracia sin estigmas.