Un hombre dentro de su auto en la calle preparó un arma al ver llegar a cuatro ladrones que planeaban atacarlo bajo modalidad piraña cuando paraba y bajaba. Los delincuentes venían caminando como amigos y retrocedieron para sorprenderlo.
El hombre sacó el arma rápidamente y los persiguió sin disparar por la espalda para evitar problemas judiciales, espantándolos en segundos y dejando de ser legítima defensa si mataba.
Las cámaras captaron la escena donde el conductor tenía la puerta abierta y la pierna visible, pero su olfato callejero le permitió reaccionar a tiempo.