El presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos colaborará con Líbano para protegerlo de Hezbollah tras una reunión exitosa en la Oficina Oval con altos representantes de Israel y Líbano, incluyendo al vicepresidente J.D. Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y embajadores.
Se extenderá el alto el fuego entre Israel y Líbano por tres semanas, con expectativa de recibir al primer ministro Netanyahu y al presidente libanés Josep Anou. Esto representa un logro histórico, ya que Líbano muestra disposición a eliminar Hezbollah de su territorio con apoyo militar estadounidense e israelí, impulsado por el rechazo popular en el sur libanés.
En paralelo, Israel espera la señal para atacar Irán y "devolverlo a la edad de piedra". La Guardia Revolucionaria iraní publica propaganda de encapuchados capturando buques en el Estrecho de Hormuz y confirma colocación de minas, detectada por satélites y funcionarios de EE.UU., aunque el tiempo juega en contra de Irán económicamente.
Esto se vincula al aparente golpe en la Guardia Revolucionaria que forzó la renuncia del presidente del parlamento iraní por negociar paz con EE.UU., interna post-ataques de EE.UU. e Israel, rol de Akhmad Vahidi (imputado por AMIA) y lesiones al ayatolá Khamenei, con Israel preparándose para reanudar la guerra.