El presidente Donald Trump declaró que no tiene apuro en finalizar la guerra contra Irán, contradiciendo analistas que lo acusan de buscar un cierre rápido. Afirmó tener todo el tiempo del mundo mientras el reloj avanza para Teherán, destacando el impacto del bloqueo naval hermético que empeora la situación iraní.
En el Senado de mayoría republicana, se rechazó por quinta vez una resolución demócrata para prohibir operaciones militares de Trump contra Irán, con 51 votos contra 46. El senador demócrata John Fitterman votó en contra y el republicano Ron Paul a favor, mientras demócratas comparan el conflicto con la guerra de Irak por falta de objetivos claros.
Estados Unidos incrementa presencia con portaaviones como el USS George W. Bush en el Océano Índico, el Ford y Abraham Lincoln en Mar Rojo y Arábigo, para cumplir el bloqueo en el Estrecho de Hormuz. Israel, por su parte, espera luz verde de Washington para reanudar ataques y eliminar la dinastía Khamenei, según el ministro Israel Katz.
Irán activó defensas aéreas en Teherán por primera vez desde el alto al fuego del 8 de abril, con explosiones reportadas en el oeste de la capital contra objetivos hostiles, pese a la tregua mediada por Pakistán. En entrevista, Gabriel Ventasgal explicó divisiones internas en Irán entre Guardia Revolucionaria y negociadores, y que el tiempo juega contra Teherán por pérdidas diarias de 160 millones de dólares en crudo.
Trump ordenó atacar embarcaciones en Hormuz que desplieguen minas, intensificando desminado en el estrecho clave para el 20% del petróleo mundial. Irán cobra peajes por tránsito pese al bloqueo, y el presidente Masoud Pezeshkian defiende el diálogo aunque el bloqueo complica negociaciones.