Silvia Jerez fue diagnosticada con hepatitis crónica y fibrosis de hígado grado 3, condición que los médicos consideraban irreversible y que podía progresar a cirrosis.
La mujer sentía molestias pero no les daba importancia hasta que un análisis la diagnosticó. Su hermana Mónica, diácona de la iglesia Pasijas de Honra, la invitó y oraron por ella. Silvia llegó deprimida y angustiada, pero tras recibir la palabra y la administración salió declarando que estaba sana.
Se hizo nuevos análisis en diciembre que confirmaron su sanidad total. El presentador citó Marcos 16:18 sobre imponer manos a enfermos para que sanen y lideró una oración por milagros de sanidad en casas contra enfermedades crónicas del hígado y cáncer.
Invitó a recibir a Jesús como salvador y sanador, anotar nombres en el libro de la vida y congregarse en iglesia para crecer espiritualmente.