Rusia propone su corredor de transporte transártico como ruta segura y eficiente alternativa al Estrecho de Hormuz afectado por la guerra.
La ruta atraviesa el norte de Rusia desde San Petersburgo hasta Vladivostok y facilita el tránsito de mercancías además de alianzas con sudeste asiático, India, Golfo Pérsico y África.
Aunque el trayecto es más largo, caro y peligroso, surge como opción ante el cierre del Hormuz que obliga al comercio mundial a buscar salidas alternativas.