La provincia de Buenos Aires distribuyó un protocolo a colegios para actuar si un niño o adolescente porta un arma de fuego. El primer paso es asumir que el arma está cargada y llamar inmediatamente al 911 para que intervenga la policía.
Los docentes deben calmar y dialogar con el estudiante hasta la llegada de las autoridades, intentando que coloque el arma en una superficie horizontal si la manipula. El protocolo enfatiza que los educadores no están habilitados para desarmar, sino para contener la situación.
Los conductores destacaron que son obviedades, pero necesarias en casos reales, y opinaron que protege a los docentes.