El presidente de Colombia, Gustavo Petro, dio por terminadas las negociaciones de paz con la guerrilla al mando de Cararcá, disidencia de las FARC que opera en la frontera con Venezuela.
Petro ordenó al consejero Oti Patiño frenar los diálogos porque Cararcá incumplió pactos al quemar la selva y matar soldados. Lo anunció en redes sociales antes de dejar el poder en agosto.