Simón Pedro oye al Espíritu Santo y reconoce a Yeshua como Mesías e Hijo del Dios viviente, convirtiéndose en piedra viva para la congregación sobre esa roca contra puertas del infierno.
Predicador insta a salir de idolatría y religiones falsas, reconocer al único Elohim verdadero como Padre y Creador, volviendo en Teshuva. Yeshua enseña orar al Padre en su nombre por sus méritos de resurrección única entre rabinos.
Enseña Shemá de amar a Dios con todo el ser como mandamiento principal, derribando Trinidad pues Dios es uno (Ejad). Yeshua prioriza voluntad del Padre en familia, alimento y obediencia.
Critica 613 mandamientos rabínicos imposibles sin quebrantar, enfatizando elección de único Dios, Jesucristo como camino y Espíritu Santo que atrae.