Paula Chaves perdió a su mascota Moro, a quien considera su primer hijo de cuatro patas, y llora desconsoladamente en el programa. El perro fue un regalo de Pedro en 2010 y la acompañó cuando no se animaba a vivir sola.
Cuenta anécdotas emotivas como cuando Moro olió el líquido amniótico durante su embarazo y se ponía raro antes que ella se enterara. El panel la consuela y ve un bulldog francés negro pasando como señal divina.
Hablan del dolor profundo por la pérdida de mascotas, comparándolo con duelo familiar, y bromean con anécdotas locas como masturbar al perro o lamer charcos.
Insisten en que los perros son familia y proponen días de duelo laboral por ellos.