El presidente Javier Milei se reúne por segunda vez en Casa Rosada con el millonario Peter Thiel, CEO de Palantir en cibervigilancia, junto al canciller Pablo Quirno, durando una hora y diez minutos, discutiendo inversiones mientras Thiel se queda dos meses en Argentina.
En paralelo, el gobierno prohíbe ingreso a periodistas acreditados por denuncia de espionaje ilegal de Casa Militar, cerrando la sala de prensa sin precedentes, incluso en dictadura, argumentando seguridad nacional y cámaras ocultas, pese a reclamos de sindicatos y Fopea.
Javier Lanari, secretario de Comunicación, justifica la medida preventiva; periodistas se reúnen afuera y con Lanari sin éxito. Diputados como Juan Marino, Mónica Frade y otros firman carta exigiendo audiencia urgente por menoscabo a libertad de expresión.
Panel critica como gravísimo e inconstitucional, comparando con hostilidad previa del gobierno a prensa, permitiendo accesos a amigos de Adorni pero no a trabajadores de prensa, en contexto de caída en encuestas y escándalos.
La medida es temporal pero daño ya hecho; medios como ADEPA deben repudiar por afectar labor informativa en sede presidencial.