La participante Martínez relató su salida inesperada de Gran Hermano, donde recibió una notificación judicial imputándola en una causa por trata de personas, reclutamiento de menores y cobro de comisiones.
Negó todos los cargos, atribuyéndolos a venganza de una persona conocida en el ambiente trans que organizaba redes en Francia, Italia y Argentina, a quien denunció previamente junto a Manay, resultando en prisión por COVID.
Contó traumas pasados como apuñalada en un pulmón, custodia policial tres meses y cambio de muebles por miedo, asociando la notificación a redes y grupo de WhatsApp de la denunciante con tobillera electrónica.
Explicó que firmó un contrato con Gran Hermano pese a desestimaciones previas, pero el trauma la afectó dentro de la casa, generando ataques de pánico; ahora busca limpiar su nombre con pruebas judiciales disponibles.
Mencionó absolución o sobreseimiento en causas previas y criticó el código "chica trans no denuncia a chica trans", afirmando estar a disposición de la justicia.