El gobierno de Javier Milei prohibió el ingreso a la Casa Rosada a todos los periodistas acreditados, suspendiendo las huellas dactilares en respuesta a una filmación con anteojos inteligentes que mostró pasillos públicos y al jefe de Gabinete Manuel Adorni de espaldas.
Panelistas critican la medida como un acto de censura autoritaria que ni la dictadura de Videla ni gobiernos anteriores como el de Cristina Fernández de Kirchner implementaron, argumentando que viola el artículo 14 de la Constitución y el derecho a informar sobre actos de gobierno. Acusan al gobierno de odiar al periodismo, desvía recursos de inteligencia hacia tuiteros y falla en seguridad presidencial.
La periodista Silvia Mercado, afectada por la suspensión, la califica de grave atentado contra la democracia y libertad de expresión, negando riesgos de seguridad ya que las imágenes son públicas y comparables a visitas guiadas previas. Javier, otro periodista inhabilitado previamente por supuesto espionaje ruso, denuncia la inconsistencia y arbitrariedad.
El debate incluye comparaciones con Venezuela y Chávez, elogios de Milei a la medida como respuesta a espionaje ilegal, y llamados a manifestaciones como "Queremos preguntar". Mencionan reunión con Peter Thiel y fallas en inteligencia.