Fernanda Iglesias defiende su información sobre el bajo rating y cambios en el programa de Beto Casella en América TV, donde él la desmintió punto por punto en vivo, algo inédito en sus 20 años de carrera. Revela reuniones diarias con la cúpula del canal para ajustar el contenido por ratings bajos, como 3 puntos, y la salida de panelistas como Joey Fernandez por conflictos externos.
El panel discute la renuencia de Casella a debates profundos, la incomodidad de sus panelistas durante su defensa y el nepotismo con su hijo. Iglesias afirma que Casella reconoce parcialmente sus dichos y que él estaba al borde del llanto por los ratings. Critica la hipocresía en ratings, comparando con programas como el de Flor Peña que hacían 30 puntos antes.
Iglesias confiesa tener rencor personal porque Casella y su programa la atacaron en el pasado, con informes que la "aniquilaron" y dichos despectivos como "anticuerpo de la televisión" y "involuciona". Muestran clips viejos donde Casella la critica duramente, atribuyéndolo a desacuerdos como su defensa de Calu Rivero.
El debate cierra con Iglesias defendiendo su vehemencia pero disposición a dialogar, negando ser rencorosa aunque mantenga bronca por intentos de "voltearla". El panel la apoya en su rol de laburante sin padrinos, contrastando con conductores que no toleran críticas de mujeres.