Un ladrón se presentó en una casa del oeste del Gran Buenos Aires fingiendo entregar un regalo envuelto, sabiendo el nombre de la dueña para ganarse confianza. El resto de la banda esperaba en un auto afuera.
La dueña y su amiga generaron alerta al gritar y correr, lo que hizo abortar el robo. Solo se llevaron un arito de oro, pero las mujeres sufrieron un shock intenso.
Los conductores advirtieron sobre esta maniobra: dudar aunque den datos precisos o llamen por nombre, para evitar entraderas.