El juez Ariel Lijo ambiciona el cargo de procurador general, ocupado interinamente por Eduardo Casal, y se reúne con políticos de primera línea para sumar apoyos, pese a críticas por tertulias con gobernadores y círculo rojo.
Compite con el ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques en una interna judicial intensa, agravada por ascensos de más de 300 cargos, voluntad de actividad en Corte y Casación, y reforma que fortalece fiscales.
El cargo requiere mayoría agravada en Senado, similar a Corte Suprema, donde Lijo fue candidato fallido del gobierno por falta de números políticos.