El primer ministro británico Keir Starmer defendió su rol en el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos, negando presiones de su gobierno y admitiendo un error atribuido al funcionario Ollie Robbins, quien no verificó antecedentes por orden de acelerar el proceso antes de la inauguración de Donald Trump el 20 de enero de 2025.
Robbins confirmó la presión de asesores de Starmer para nombrar rápido a Mandelson, exmiembro de la Cámara de los Lores con lazos de amistad con el pedófilo convicto Jeffrey Epstein. Starmer calificó el fallo como grave pero no intencional, en una sesión parlamentaria tensa que amenaza su permanencia en Downing Street.
Starmer busca pasar la página, pero opositores dudan que pueda superar el escándalo que lo persigue por semanas.