El Reino Unido aprobó una ley que prohíbe de forma permanente la venta de cigarrillos y vapers a todas las personas nacidas a partir del 1 de enero de 2009, es decir, a quienes actualmente tienen menos de 18 años, incluso cuando alcancen la mayoría de edad.
Esta medida histórica busca frenar las 80 mil muertes anuales vinculadas al tabaco en el país, que se ha convertido en uno de los líderes mundiales en decesos por esta causa.
Además del impacto en la salud, el tabaco genera un costo económico de 3.100 millones de libras al año solo en medicamentos y tratamientos para enfermedades relacionadas con la dependencia al cigarrillo.