Los panelistas mostraron un cambio radical en el clima social: durante un paro de controladores aéreos, los testimonios en el aeropuerto revelaron apoyo masivo de pasajeros al reclamo sindical, con nadie insultando a los trabajadores como ocurría antes.
En micros callejeros, la gente calificó el paro como buenísimo, necesario para expresarse y mejorar sueldos, adaptándose como pasajeros; nadie pide putear a sindicalistas porque todos los trabajadores están en la misma situación precaria.
Este giro refleja que la gente ya no insulta al que para porque se identifica, dejando atrás estupideces previas contra protestas laborales.