Un nuevo dispositivo combina arte y música: un parlante de alta calidad se esconde detrás de un cuadro digital de 32 pulgadas con tinta electrónica y más de 50.000 obras intercambiables según el entorno.
Reproduce música con visuales o letras de canciones en la pantalla, transformando un bloque negro en arte cuando está apagado, con bajo consumo energético; panelistas debaten su utilidad, comparándolo con TVs que simulan cuadros.