El panel insiste en que las amenazas de tiroteos en escuelas son responsabilidad exclusiva de los adultos, quienes deben poner límites claros a los adolescentes para evitar que multipliquen estos delitos graves mediante redes sociales.
Recuerdan épocas sin celulares donde las amenazas telefónicas se tomaban en serio y los responsables pagaban las consecuencias. Destacan casos en colegios de San Isidro, Champagnat y San Cristóbal, donde chicos accedieron a armas de padres o abuelos por falta de resguardo, y enfatizan que publicar fotos con armas en TikTok o Instagram ya configura una amenaza grave.
Exigen que padres responsabilicen económicamente por costos policiales, que se revisen mochilas obligatoriamente y que los alumnos usen bolsas transparentes o carpetas en mano para ir al colegio, rechazando que eso sea una rareza sino una medida de seguridad básica.
Critican reacciones de padres sorprendidos y llaman a actuar con firmeza: si provocan el hecho, pagan ellos, para que no se joda más en los colegios.