Marcelo Coraza, ganador de Gran Hermano, enfrenta un juicio oral por su presunta participación en una red de trata de personas y abuso sexual contra 16 menores de edad, conocida como banda Los Misioneros. El tribunal le imputó asociación ilícita y dos hechos específicos: su vínculo con el jefe de la banda, Cheloti, y un encuentro en 2019 con un jugador de 17 años de Temperley.
La investigación reveló chats, transferencias de dinero y promesas a menores, conectándolo no como cliente sino como parte activa de la organización. Secuestraron dispositivos digitales en allanamientos que probaron las conexiones. Coraza niega todo, afirma su inocencia y se defiende en audiencias semanales, pero panelistas destacan la gravedad de las pruebas y testimonios acumulados.
Una víctima de otra red de trata declaró que Coraza falsificaba DNI de menores para fiestas sexuales. El juicio elevó a oral en 2024 y la Corte Suprema rechazó su recurso. Coraza vive en domiciliaria tras tobillera electrónica y se mudó de su casa en Tigre, en remodelación.
Panelistas debaten su silencio público pese a ser figura conocida, comparándolo con otros casos, y cuestionan cómo explicar pruebas como chats sobre menores.