Madres que abandonaron la secundaria por maternidad temprana o trabajo ahora estudian en el mismo colegio que sus hijos adolescentes, compartiendo tareas y bancos para demostrar que nunca es tarde para educarse.
Historias como la de una madre de 50 años en segundo año que ayuda a su hijo en matemáticas, o madres solteras que equilibran laburo, estudio y familia, inspiran con esfuerzo diario y motivación mutua.
Los hijos destacan el orgullo por sus madres, que corrigen tareas y enseñan perseverancia; la educación se muestra como prioridad vital, más allá de frustraciones pasadas por oportunidades perdidas.
ONG Argentinos por la Educación lanza campaña contra ausentismo escolar: chicos faltan 30 días al año en primaria, equivalente a un año completo, enfatizando la escuela como ejemplo y sociabilización esencial.