Israel enfrenta acusaciones de política expansionista en el sur de Líbano, donde busca golpear la infraestructura de Hezbollah. Residentes desplazados denuncian que camiones israelíes derriban viviendas en pie en la aldea Beit Liv, impidiendo su regreso.
El jefe del consejo local Hamoud llama a actuar al presidente libanés Joseph Aoun, primer ministro y parlamento para detener demoliciones con excavadoras. El ejército israelí bloquea inspecciones de propiedades y declara línea amarilla a 10 km de frontera como zona restringida contra ataques de Hezbollah.
Los afectados suman sufrimiento al no poder volver a hogares destruidos, incluso si termina la guerra.