La influencer trans Ámbar denunció una agresión física y verbal por transfobia en una verdulería de Villa Urquiza, Buenos Aires. Mientras compraba, una mujer y su madre la increparon gritando "es un hombre", lo que escaló a empujones y forcejeos hasta que intervino el dueño y Ámbar grabó el incidente.
La agresora se desmayó fingidamente alegando problemas psiquiátricos, mientras testigos apoyaron a Ámbar. Posteriormente, el padre de la agresora la insultó verbalmente durante una nota periodística en la verdulería, registrada en video. Ámbar radicó denuncia contra la madre, la hija y el padre, solicitó botón antipánico por temor a represalias ya que son vecinos cercanos.
Ámbar relató sentirse nerviosa y asustada, necesitando pastillas para dormir, y destacó la homofobia y transfobia evidentes. Notó solidaridad del barrio, con vecinos felicitándola y revelando agresiones previas del padre contra la comunidad LGBTQ+ y otros, como una chica con bandera palestina.
La policía se acercó a su domicilio ofreciendo apoyo y facilitando la denuncia. Ámbar enfatizó la necesidad de respeto y visibilización, afirmando que no molesta a nadie pero enfrenta discriminación creciente, aunque esta fue la más grave hasta pedir protección.