En Gran Hermano, Grecia ingresó a la casa con su característico pelo largo y maletina, presentándose con una vibe de profesora de yoga demasiado pacífica y fumada, según el panel de Espiando la casa. Reveló que la tratan bien por momentos pero no está conforme, aunque se quedará para salir por la puerta grande.
Contó que se lava el pelo todos los días con agua fría en el lavamanos antes del cuerpo, y describió la convivencia como chévere con cositas que pasan, disculpas y momentos bonitos como bailes, pero también no tan lindos. Admitió discusiones totales en la casa real de convivencia, no solo baile o cocina.
El panel destacó su gracia al hablarle a Santiago del Moro como si no viera el programa, y la comparó con madres over 40 que ponen onda, prefiriéndolas a tiktokers. Surgieron celos: se montó alguien en la fiesta a su novio Fabi, quien prefiere mayores, y ella se pone más celosa con Luana que con Lolo.
Opinaron que Grecia es jugadora, sabe laburar, maneja emociones y apunta claro, pero la tildaron de mala disfrazada de buena, con maldad tras el positivismo, especialmente por su origen. Mostraron round con Silvia donde Grecia evade nominaciones diciendo "no me rompan las pelotas" y hace lo que quiere, cambiando de cama y despertando a otros porque "acá no se viene a dormir".
Brian criticó que juega sucio con brillo, y el panel aconsejó no meterse para no restarle.