Dante Gebel aclaró que no tiene ganas de ser candidato a presidente pero siente un deber cívico que lo impulsa a considerar la posibilidad, siempre que se arme primero un equipo serio de todos los sectores políticos con un plan económico concreto y factible, sin alinearse a partidos tradicionales como el peronismo, PRO o libertarios.
Se definió como comunicador de valores y negó ser pastor, ya que respeta a los pastores pero él no realiza ese trabajo pastoral; rechazó etiquetas políticas y desmintió vínculos con Sergio Massa, la CIA o cualquier figura, insistiendo en que está fuera de la política y prioriza la integridad y valores como familia, verdad y palabra.
Expresó distancia de Javier Milei, Cristina Fernández de Kirchner y otros, defendiendo la moderación sobre la crispación, y criticó la falta de chequeo periodístico en fake news; sobre el país, urgió atender necesidades inmediatas como hambre y medicamentos, proponiendo equipos honestos y capacitados más allá de ideologías.
Comentó el caso Manuel Adorni, sugiriendo que en situaciones confusas los involucrados den un paso al costado hasta aclararse, para preservar la confianza pública; valoró la investidura presidencial de Milei pese a desaciertos y abogó por reconocer logros de gestiones pasadas sin reinventar todo cada cuatro años.
Contó su trayectoria llenando estadios con mensajes de fe sin intermediarios religiosos, comprando un estadio en 15 años por éxito empresarial transparente, y reiteró convicciones privadas sin intención de imponerlas en un Estado laico.