Las amenazas de tiroteos escolares se propagan desde redes sociales a pintadas en baños de colegios, generando caos en entradas y salidas. En la Escuela 13 de Parque Avellaneda, CABA, alumnos asisten sin mochilas por orden de autoridades ante el temor, con policía custodiando el turno tarde que finaliza a las 18 horas.
Mauro Gundín reportó en vivo que no hubo amenaza puntual en esa escuela, pero la medida preventiva se aplica por casos paradigmáticos como San Cristóbal y Santa Fe. Madres de chicos con espectro autista expresan preocupación porque toman las amenazas literalmente, como contó una madre: su hijo no comprende la realidad y podría actuar por instrucciones erróneas.
La ministra de Educación porteña Mercedes Miguel envió carta a directivos y familias recordando que estas amenazas no son bromas, constituyen delito y urge supervisar celulares, redes y juegos en línea, llamando al 911 ante irregularidades. Jorge Macri presentó protocolo similar ayer, enfatizando responsabilidad familiar y policial.
En conurbano como Moreno, adolescentes difunden fotos con armas y amenazas específicas como "nos vamos a cobrar una por una" contra turnos de escuela. Autoridades allanan si hay armas mostradas, equiparándolo a amenaza de bomba, sin excusas por ser "broma". En Córdoba imputaron a ocho chicos.