Colegios como el Champagnat y el número 13 de Parque Avellaneda exigen bolsitas de residuos o supermercado en lugar de mochilas para ingresar, ante temor por tiroteos y seguridad.
La medida afecta todos los estratos sociales; niños llevan cuadernos y biromes en bolsas plásticas, mientras padres supervisan y evitan entrevistas por ser menores.
Periodistas critican la solución temporal y proponen detectores de metales o mochilas transparentes como alternativas a largo plazo, lamentando el cambio en la escena escolar.