Jesucristo volverá inminentemente por su iglesia como novia pura, sin manchas ni arrugas, tras señales de guerras, hambres y pestes como en Mateo 24.
Urgió velar como padre ante ladrón, vivir en santidad dejando mentiras, robos y adulterios, más allá de servir o diezmar, para no quedar fuera como en días de Noé.
El llamado incluye paquete de poder para echar demonios, sanar y prosperar, pero prioritario es preparación espiritual para la boda del Cordero.