Una avalancha de hielo, lodo y escombros destruyó en mayo de 2025 el pueblo de Blatn en los Alpes suizos, causada por tormentas cada vez más frecuentes e intensas debido al cambio climático.
En Cogne, Italia, cerca del Parque Nacional del Gran Paraíso, Giuseppe Cutano, responsable de protección civil, supervisa la reconstrucción de tuberías de agua reubicadas lejos del río para evitar futuros riesgos, tras una inundación que aisló la localidad por cuatro semanas y dañó hoteles como el de Nathalie Fatore y su cuñada Silvia.
En Garmisch-Partenkirchen, Alemania, construyen barreras innovadoras, rejillas y embalses de contención para desviar troncos y rocas durante tormentas extremas, con sistemas de alerta láser desarrollados por expertos como Michael Krautplatter de la Universidad Técnica de Múnich.
En Guttanen, Suiza, Alex Schleppi verifica sistemas de alerta temprana con cuerdas que detectan avalanchas de escombros, permitiendo cierres de carreteras y evacuaciones, mientras alcaldes como el de la zona toman decisiones difíciles como desalojar casas centenarias por riesgos desproporcionados.
Los habitantes adaptan sus vidas con simulaciones de escenarios extremos, inversiones de millones de euros en reconstrucción sostenible y énfasis en alertas tempranas para convivir con una naturaleza más destructiva, percibiendo los Alpes como un laboratorio del cambio climático.