Mauro Fabián Molina, policía bonaerense de 42 años, padre de dos hijos de 13 y 15 años, fue asesinado a sangre fría de al menos dos disparos en el tórax durante un asalto a plena luz del día en Ruta 3, San Justo, La Matanza. El oficial prestaba servicios en la superintendencia de delitos complejos de Lanús y realizaba horas extras en una custodia privada para una empresa de recaudación de caudales de una pollería.
Delincuentes en una camioneta Amarok gris lo abordaron, lo golpearon, lo hicieron descender de su camioneta blanca, le robaron la recaudación y su pistola reglamentaria, y lo remataron en el piso junto a un cantero. Molina llegó sin vida al hospital Parisién pese a la intervención de ambulancias del SAME, todo captado por cámaras de seguridad en medio de intenso tránsito y semáforos.
El fiscal Arribas a cargo de la causa determina que el robo y asesinato fueron premeditados, con información previa sobre la víctima y el dinero. Vecinos y empleados de la pollería relatan inseguridad cotidiana en La Matanza con robos de autos, motochorros y entraderas, falta de patrullaje policial y naturalización del miedo constante. Un operativo cerrojo con helicóptero no dio resultados y no hay detenidos.
Periodistas en el lugar destacan la pérdida de empatía social, uso de víctimas como anzuelo por bandas y el salvajismo del crimen, que deja a Molina tirado sin asistencia inmediata pese a testigos. La zona es descrita como tierra de nadie donde las cámaras sirven solo para evidencia posterior, no prevención.