La arena de playas, ríos y lagos se está agotando a nivel mundial porque se consume a un ritmo superior a su renovación natural, siendo el segundo recurso más usado después del agua.
La arena del desierto no sirve para construcción ya que sus granos son redondos y pulidos por el viento, impidiendo que se adhieran al cemento. La extracción masiva de arena angular de ríos y costas provoca erosión brutal, alterando ecosistemas con impacto en tortugas, aves, cangrejos y moluscos que filtran el agua.
En países como India y China, el boom inmobiliario genera mafias de la arena ilícita y daños irreversibles, como islas desaparecidas. China usó más arena entre 2011 y 2013 que Estados Unidos en todo el siglo XX. Latinoamérica, con ríos como el Amazonas, también sufre degradación.