En la tercera audiencia del juicio por la muerte de Diego Maradona en tribunales de San Isidro, Yanina Maradona declaró como testigo pese al intento de la defensa de Agustina Kosachov, representada por Vadim Mishanchuk, de impedir su testimonio alegando posible responsabilidad penal por deber de asistencia familiar. Yanina se quebró emocionalmente al recordar los últimos días de su padre, describiendo cómo él no estaba consciente del tiempo ni del espacio y se quejó de que nadie recordara su cumpleaños con antelación.
Yanina relató detalles impactantes: no había aparatología adecuada ni ambulancia cerca en la casa de Tigre, pese a las dificultades de acceso al barrio. Escuchó audios de Leopoldo Luque donde admitía inconvenientes y podría haber dado un paso al costado. Mencionó mensajes de Forlini sobre una intoxicación de Diego cenando y cómo la cocinera le daba lo que él pedía, mientras los médicos no explicaban el tratamiento de internación domiciliaria.
La familia tenía confianza ciega en los médicos, pero Yanina sintió manipulación absoluta. El 17 de noviembre Diego sonaba robótico y el 18 no los quería ver. El 25 lo encontró muerto pese a llamadas de Kosachov. Panelistas debatieron móviles económicos como derechos de imagen de Pomargo y Morla, audios previos al 11 de noviembre y estrategias de defensa que buscan imputar a las hijas o desacreditar testimonios.
Luque interrumpió varias veces para descargos científicos, marcando el ritmo del juicio. Se pasaron audios de pruebas de medicación con placebos para evitar "tic-tac" (que te apina), coordinaciones y charlas en Clínica Olivos con Stinfale. Panelistas criticaron direccionamiento fiscal para excluir a Pomargo y Morla, defendiendo a las hijas que seguían indicaciones médicas.