Donald Trump extiende el cese al fuego en el Golfo Pérsico hasta que Irán presente una propuesta unificada, ante la profunda división interna del gobierno iraní entre la Guardia Revolucionaria y los negociadores políticos, a pedido de líderes paquistaníes Asim Munir y Shehbaz Sharif.
La Guardia Revolucionaria, brazo armado del régimen teocrático, continúa ataques con lanchas contra buques pese a las negociaciones, mientras figuras como Abbas Araghchi y Mohammad Bagher Ghalibaf enfrentan pedidos de destitución del parlamento. Irán rechaza asistir a la ronda en Pakistán por exigencias maximalistas de Estados Unidos, como no enriquecer uranio por 25 años (Irán ofrece 15), levantar bloqueo en Hormuz y sanciones por 100 mil millones de dólares.
Incidentes recientes incluyen la intercepción de un carguero iraní por fuerzas estadounidenses y ataques a un buque indio por la Guardia. Trump mantiene el bloqueo en el Estrecho de Hormuz y ordena a sus Fuerzas Armadas permanecer preparadas. Rafael Grossi de la OIEA descartó riesgos nucleares graves, pero la narrativa de armas nucleares persiste.
La estrategia de Trump genera tensión con amenazas de "volver a Irán a la Edad de Piedra" seguidas de prórrogas, en un contexto de guerra asimétrica de desgaste. Irán insiste en cobrar peaje en Hormuz para financiar daños y niega entregar uranio enriquecido (440 kilos en estado gaseoso). Xi Jinping podría abordar el tema con Trump en mayo.
No hay segunda ronda de negociaciones; el cese al fuego se extiende unilateralmente por EE.UU., pero la fractura iraní complica un acuerdo de paz en la séptima semana de conflicto.