Ana Maciel, conocida como Jessica, abandonó Gran Hermano tras sufrir un ataque de pánico con baja de presión, pese a ser salvada en placa con solo el 16% de los votos. El panel y la familia atribuyen la crisis a la notificación judicial por presunta explotación sexual de una menor de 17 años, sumada al encierro, tensiones en la casa y gritos constantes que la desestabilizaron emocionalmente.
Maciel esperaba ser eliminada para evitar la responsabilidad de renunciar voluntariamente; preparó comida para su marido pensando en su salida inminente. Aunque estabilizada por médicos y psicólogo sin medicación, decidió retirarse para reunirse con su familia. Su suegra Alicia reveló que soñó su salida y confirmó que la noticia judicial la destruyó, destacando su vida tranquila fuera de la casa y su fortaleza pese a un pasado difícil.
Alicia detalló ataques de pánico previos de Maciel: uno al caer en un pozo municipal fisurándose dos costillas, y otro por evento traumático antiguo. Niega las 17 denuncias como un arreglo orquestado por envidia hacia su éxito como persona trans, con familia estable hace 11 años, marido en metalúrgica y notoriedad previa en redes y teatro. Afirma tener pruebas y que la justicia aclarará la inocencia.
La familia sufrió el impacto mediático, con el marido desesperado al ver las acusaciones en TV. Alicia criticó el olvido de la familia detrás de los participantes y defendió la resiliencia de Maciel, quien se sintió acorralada por la incertidumbre sobre su entorno exterior. El panel coincidió en que la casa intensa la sobrepasó pese a su imagen inicial de "topadora".