En conmemoración al primer año de la partida del Papa Francisco, plantaron un olivo símbolo de paz en su barrio con referentes de distintas religiones y el Padre Martín.
Destacaron el legado de Bergoglio en unidad más allá de diferencias, cultura del encuentro y abrazar opiniones distintas para construir juntos.
Una joven contó que las enseñanzas de Francisco llenaron su corazón durante su juventud.