En Resistencia, Chaco, el perro Fernando de pelaje blanco apareció en una tormenta de Nochebuena de 1951 en el bar Los Bancos mientras cantaba Fernando Ortiz, quien lo adoptó temporalmente hasta que la comunidad lo hizo suyo.
Fernando tenía rutina entrañable: dormía en Hotel Colón, desayunaba en Banco Nación, visitaba peluquería y almorzaba en el madrileño, descansaba en Plaza San Martín y aprobaba o gruñía a intérpretes musicales meneando la cola o aullando.
El 28 de mayo de 1963, Fernando murió atropellado frente al Banco Español; vecinos lo llevaron al veterinario sin éxito. Hoy tiene escultura de bronce por Víctor Marchese cerca de la Casa de Gobierno y tumba en calle Brown.
La historia inspiró la canción Callejero de Alberto Cortés y se recuerda como símbolo cultural de Resistencia.