Federico, peluquero a domicilio con 25 años de experiencia, sufrió el robo de herramientas de trabajo valoradas en dos millones de pesos de su camioneta estacionada cerca de su casa, donde dejó los elementos por cansancio tras un día largo de laburo.
El ladrón rompió el vidrio, activó la alarma y se llevó tijeras de corte, máquinas, planchas, secadores, una bacha portátil con bomba y repuestos, dejando a Federico sin poder trabajar al día siguiente y sumiéndolo en deudas con su hermano para reponer todo. La policía identificó al chorro como un conocido que duerme en la calle cerca del Banco Nación y la estación Mitre, pero no puede actuar sin pruebas fehacientes como encontrar los elementos.
Federico relató además el temor por amenazas de tiroteo en el baño de la escuela técnica número 5 Palá Mario Benetti en Avellaneda, donde estudia su hijo, lo que lo obligó a no mandarlo ese día, y criticó la inseguridad general que afecta su vida diaria.
El panel debatió la complicidad de compradores en ferias y Marketplace que adquieren insumos robados a precios bajos sin preguntar el origen, exacerbando el problema de la delincuencia al generar mercado para los chorros.