Papa Francisco denuncia la explotación del trabajador como pecado grave y traición a dignidad: verdugo quien explota para provecho propio, contrata en negro sin aportes, transforma en esclavos con contratos temporales.
El Papa sigue el Evangelio, no es comunista; critica enfermar el trabajo negando derechos. Vinculado a proyecto de gobierno que desincentiva contratar discapacitados.