Luis Brandoni, considerado el último gran actor nacional, recibió el adiós de colegas, amigos y público en la Legislatura porteña y luego en el cementerio de la Chacarita, donde se realizó el responso antes de su entierro en el panteón de la Asociación Argentina de Actores.
El conductor recordó la carrera de Brandoni, marcada por su exilio por amenazas de la AAA, su secuestro en Automotores Orletti y su coherencia política como exdiputado que nunca usó su cargo para promoción personal. Destacó su visceralidad y transparencia, con tres matrimonios y dos hijas, una de las cuales, Micaela, contó que a él le gustaban los velatorios largos.
Se mostró un compilado de testimonios de figuras como Oscar Martínez, quien lo llamó referente vitalicio, y otros que lo elogiaron por su honestidad, talento y amor al teatro. Una entrevista de 2005 reveló su distanciamiento de hace décadas con Gerardo Romano, aunque este cedió su lugar teatral por respeto pese a la pelea.
Brandoni falleció por una caída que le provocó un golpe en la cabeza; estaba activo en teatro esperando retomar obra con Solita Silveyra y grabar secuela de Nada. Su legado trasciende grietas políticas, admirado por todos.