Una mujer recibió sanidad instantánea de dolores constantes en manos, espalda y articulaciones causados por tejidos a dos agujas y crochet.
Durante cuatro años consumía antiinflamatorios sin efecto y no podía mover las manos normalmente. En el momento de la oración sintió mucho calor y el dolor desapareció por completo.
El pastor confirmó que el Señor Jesucristo la sanó y la bendijo declarando que nunca más volverá el dolor.