Un ladrón sin un brazo utiliza su discapacidad como engaño para robar en Palermo, pidiendo a víctimas que le aten los cordones de las zapatillas mientras un cómplice entra al local. En un negocio de ropa en Costa Rica y Thames, una empleada cayó en la trampa y perdió una computadora y celular.
El método se repitió en un café cercano, donde distrajo a una víctima en la barra. Cámaras registraron las maniobras; la policía destaca la "creatividad" delictiva que apela a la solidaridad, aunque víctimas lo toman con humor resignado.