El panel leyó en vivo el peritaje del doctor Rafael Herrera Milano, perito de parte de Ana del Boca (entonces Ana Chiara del Boca), donde ella detalla abusos sexuales desde los 4 o 5 años por su padre Víctor Biasotti: tocamientos en partes íntimas en su cama, aparición desnudo con novia teniendo sexo al lado en camas juntadas, mostrarle películas pornográficas y rozarla con su pene erecto.
Ana del Boca describe más humillaciones: se burló cuando se hizo caca en la bañera por miedo, la dejó encerrada en el auto causando claustrofobia actual, críticas constantes a su apariencia destruyendo su autoestima, problemas sexuales persistentes y pide cambiarse el apellido. Dibujos de sus 6 años muestran genitales explícitos de "papá y su novia", interpretados como prueba de contacto sexual prematuro.
El perito concluye que hay indicadores inequívocos de victimización sexual sostenida con daño en autoestima y relaciones. Sin embargo, la justicia desestimó la denuncia por recuerdos implantados, según peritos oficiales de la Corte, priorizando detalles excesivos y tiempo transcurrido desde último contacto a los 9 años.
El abogado Fito Baqué explicó que especialistas dudan de relatos con muchos detalles en niños, enfocándose en credibilidad sobre emociones, y destacó escrutinio extra por ser caso mediático. El panel debatió conflictos familiares previos entre Andrea del Boca y Biasotti, como disputas por custodia.
Ana del Boca defendió su versión en declaraciones: jura por lo que vivió, acusa de intentar psicopatearla para retractarse, critica "denuncias falsas" y pide escuchar infancias, insistiendo que nadie la lavó el cerebro pese a convicción firme.