Israel ocupa una franja amarilla en el sur de Líbano, incluyendo zona marítima con el campo Karish frente a la costa norte israelí, rico en yacimientos de gas en el Mediterráneo.
Esta área genera tensiones por disputas sobre explotación de recursos. En 2022, un acuerdo mediado por Estados Unidos evitó conflicto, pero persisten reclamos sobre quién explota los yacimientos. El mapa publicado por el ejército israelí muestra el control establecido como cinturón de seguridad.
Libaneses cuestionan negociaciones con Israel por pérdida territorial y control marítimo económico.