Trabajadores del INTI continúan la protesta y denuncian que el vaciamiento deja sin controles esenciales como ensayos de preservativos, guantes quirúrgicos, plásticos para mamaderas y cubiertas de autos, afectando la salud pública y seguridad.
Camila, licenciada con 21 años en el instituto, explica que pasaron de 3.100 a 2.300 empleados bajo Milei, con sueldos de hasta un millón de pesos insostenibles que provocan renuncias. El INTI capacita pymes en mejora continua y es referente internacional.
Sebastián Maldonido y otros empleados relatan precariedad salarial, necesidad de changas y miedo a despidos del 30% de la plantilla. Critican el operativo policial y ven el ajuste como ataque a la ciencia en favor de importaciones.
Panelistas destacan riesgos en alimentos, bebidas y exportaciones sin verificación, cuestionando la desregulación de Sturzenegger que prioriza empresas sobre ciudadanos.